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Gracias a la Gurú Tara Rajkumar y a la Gurú Nirmala Paniker, que me transmitieron este hermoso estilo de danza y forma de vida, ahora México cuenta con bailarinas que pueden aprenderlo, practicarlo y darlo a conocer.

Su trasfondo espiritual y ritual es profundo, vinculado a la meditación, a la devoción y a los rituales de los templos.

Mohiniyattam a través de los tiempos

La bailarina de Mohiniyattam, y de otros estilos clásicos de la India, se acerca íntimamente a las deidades de la mitología y religión, no solo bailándoles como era tradicional en su papel de Devadasi en los rituales de los templos desde el siglo VIII (Artículo "Acerca del Mohiniyattam"), sino también encarnando a las deidades y narrando episodios de sus vidas y logros.

Para esto la bailarina utiliza un lenguaje no-verbal de gestos de manos y expresiones faciales o ‘abhinaya’, así como la técnica de la danza misma.

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Existen dos historias puránicas  o leyendas acerca del origen del Mohiniyattam. En ambos casos el Señor Vishnu dentro de la trilogía de deidades, quien tiene la función de preservar el universo, toma la forma femenina para atraer a alguien danzando hermosamente.

 

La primera leyenda cuenta que ––hace mucho tiempo–– el demonio Bhasmasura  se imponía  terribles penitencias para agradar al dios Shiva, por lo que éste, halagado, le concedió el don de convertir en cenizas todo lo que tocara.

  Bhasmasura  decidió entonces  probar la eficacia de su don directamente contra Shiva, quien tuvo que huir para no ser alcanzado por Bhasmasura. Ambos corrieron y corrieron por todo el universo.  Nadie podía resolver esta situación porque nadie se atrevía a acercarse al demonio. Entonces Shiva imploró al dios Vishnu su protección.  

   Vishnu accedió y apareció en la forma de una hermosa mujer, Mohini, quien no tenía miedo de acercarse al demonio. Al verla, Bhasmasura se olvidó de su objetivo e inmediatamente se enamoró y quiso casarse con ella.   Mohini  le respondió que ella había hecho un voto y que solo se casaría con el hombre que pudiera igualarla en una competencia de baile. Así Mohini comenzó su encantadora danza que aquel demonio se esforzaba torpemente en igualar. Finalmente, Mohini le dijo “¿Y también puedes hacer esto?” y se tocó la cabeza. Y el demonio, olvidándose del don que tenía, al tocarse la cabeza se redujo a un montón de cenizas 

La segunda leyenda nos cuenta que una vez, en el fondo del océano, los Dioses y los Asuras (dioses celosos) luchaban entre sí por el elixir de la vida o ‘amrita’.

  La pelea estaba siendo ganada por los Asuras y uno de los Dioses corrió a rogar a Vishnú que los protegiera de los demonios, pues si obtenían el amrita, el mundo sería dominado por ellos hasta el fin de los tiempos.

  Vishnú entonces se transformó en la hermosa bailarina Mohini y apareció en la escena de la batalla. Comenzó a danzar graciosamente atrapando la atención de los demonios, quienes  abandonaron inmediatamente la lucha y corrieron seducidos tras de ella.

  Así los dioses pudieron salvaguardar el amrita para fines buenos y dignos 

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Es interesante que, en esta manifestación del dios Vishnú, Mohini no

teme a los demonios y su intrepidez salvaguarda la seguridad del universo, siendo esta la función de Vishnú.

 

El entrenamiento de la danza clásica en India se basa en la tradición de Gurú – Shisha (Maestro y alumno), donde hay un gran respeto por el/la maestro/a de un linaje y por el proceso de aprendizaje, práctica y transformación en una bailarina. El rigor y la disciplina deben ser impecables. Tradicionalmente el alumno vive en casa del maestro durante su entrenamiento, y fue así como yo aprendí en India. Es muy importante que los alumnos no engrandezcan su ego y siempre tengan humildad, para poder representar genuinamente y con pureza a Mohini y su danza

Instituto Natanakaisiki